Las virtudes humanas_1A,A-construccion de la ciudadanía_romero Lorena
CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDADANÍA 1°A
ROMERO LORENA
FECHA DE ENTREGA: 29 DE JUNIO
ROMERO LORENA
FECHA DE ENTREGA: 29 DE JUNIO
Las virtudes humanas
Como ya estudiamos, el hombre no
es un individuo físico, sino que es una persona, esto quiere decir que posee
dos dimensiones, la dimensión física y la dimensión espiritual.
Nadie en su sano juicio seria
capaz de negar la necesidad de cuidar nuestra salud (dimensión física) para
poder desarrollarnos plenamente, del mismo modo es necesario que cuidemos
nuestra dimensión espiritual para desarrollarnos plenamente y alcanzar la
felicidad.
Para desarrollar nuestra dimensión
espiritual y ser felices contamos con las virtudes, ellas son las protagonistas
de nuestro crecimiento espiritual y son las cualidades que solamente las
personas podemos desarrollar.
La palabra virtud, proviene del latín
“Virtus” y su equivalente en griego es “areté” que significa “disposición
habitual a obrar bien en sentido moral”.
Ya que se trata de una disposición
o una capacidad adquirida (es decir que la obtenemos por medio del aprendizaje,
no nacemos con ella) la virtud es una cualidad que necesita de la ayuda de la
voluntad. Para alcanzarla, debemos practicar y trabajar para conseguirla.
Tanto los actos buenos como los
malos, si los repetimos muchas veces, forman en nosotros costumbres e
inclinaciones, que crean una especie de acostumbramiento interior.
Estas costumbres que se forman en
nuestro interior de obrar de un modo u otro los llamamos “hábitos”.
Pero los hábitos pueden ser
buenos o malos.
Los buenos hábitos se llaman VIRTUDES
y los malos hábitos se llaman VICIOS.
Un habito buenos es, por ejemplo,
saber compartir con los demás nuestras cosas. Un vicio, en cambio, en el mismo
tema, es el egoísmo que nos hace evitar el compartir con otros.
Como decíamos anteriormente
nuestra vida espiritual necesita desarrollarse, crecer y mejorar día a día, ser
cuidada. Solo las virtudes (los buenos hábitos) mejorar a nuestra alma y aunque
puede costar esfuerzo practicarlas a la larga terminan conduciendo a la persona
hacia la verdadera felicidad.
Para adquirir estas virtudes,
existe una regla infalible: la repetición. En esto juega un papel fundamental
la voluntad. Si repetimos siempre un acto bueno (como por ejemplo levantarse
sin pereza todas las mañanas o decir la verdad) al principio nos va a costar,
pero con fuerza de voluntad, poco a poco nos acostumbraremos a hacer ese acto y
ya no nos costara tanto esfuerzo.
Quiere decir que levantarse rápido
y decir la verdad será en nosotros un habito (bueno) que haremos naturalmente
(sin pensarlo) y así habremos alcanzado una virtud, la virtud de la prontitud y
de la responsabilidad para realizar nuestras obligaciones.
Lo mismo sucede con los hábitos
malos, es decir con los vicios.
Si nos acostumbramos a fuerza de repetición,
a practicar malos actos, como por ejemplo decir mentiras (aunque sea en las
cosas que nos parecen pequeñas o sin importancia), LA MENTIRA SE TRANSFORMARA EN
ALGO COMÚN Y HABITUAL PARA NOSOTROS Y LUEGO NOS PARECERÁ NATURAL MENTIR. Habremos
adquirido el vicio de la mentira
Es importante considerar que el
hecho de adquirir un vicio o una virtud por medio de la repetición de un
determinado acto, hace que luego sea difícil de abandonar ese vicio o esa
virtud. Por eso es importante TRATAR DE NO ADQUIRIR VICIOS, por que luego es
muy difícil desprenderse de ellos.
Muchas veces, elementos externos (que no dependen de
nosotros) impiden que practiquemos los buenos hábitos y que adquiramos las
virtudes que nos hacen bien. Sin embargo, esto no debe
ser una excusa para obrar mal. Porque lo sí podemos manejar, ya que, si
dependen de nosotros, son las decisiones que tomamos, los caminos que elegimos.
Expliquemos esto un poco más.
Por ser personas poseemos inteligencia,
voluntad y libertad. Recordemos que con la inteligencia pensamos, conocemos. Con
la voluntad amamos y deseamos aquello que conocemos y con la libertad elegimos
como actuar.
Estas tres capacidades están íntimamente
relacionadas en el ser humano. Poseer estas tres capacidades es un de las características
del hombre que lo distinguen de los animales.
La libertad nos permite elegir
entre dos cosas y para elegir bien, no debemos usar solamente la voluntad, sino
también la inteligencia.
Es decir, que no solo debemos
dejarnos guiar por los sentimientos que nos generan ciertas circunstancias,
sino también por lo que sabemos con claridad y certeza que es lo correcto.
Ser libre significa elegir lo que
me conduce a la felicidad y solamente el bien puede conducirme a la felicidad. Si
la persona elige algo malo, no esta siendo libre verdaderamente, ya que no está
eligiendo su propia felicidad.
Todos sabemos que muchas veces
representa un gran esfuerzo elegir bien. Practicar la virtud requiere de
esfuerzo de nuestra parte, en cambio practicar el vicio es más cómodo y fácil.
Podríamos compara esto de elegir
con dos caminos posibles. El de la virtud que es angosto, con piedras que
lastiman al caminar, largo, sinuoso y demás. Pero que conduce a la felicidad. El
camino del vicio es corto, directo, con un suelo cómodo, pero que no conduce a
la felicidad, sino todo lo contrario.
Es decisión de cada uno elegir
que camino tomar. Es decisión de cada uno hacerse responsable, y comprender que,
si bien la felicidad tiene su precio, también tiene su premio.
Sin duda no será fácil, pero la recompensa por haberlo logrado será tan
grande que los esfuerzos realizados nos parecerán pequeños e insignificantes,
solo es cuestión de hacer la prueba.
ACTIVIDADES
1
1) Define
virtud. ¿Cómo logramos alcanzar una virtud?
2) 2) Define
vicio. ¿Por qué es importante no adquirirlo?
3) 3) ¿Cuáles
son las características propias del hombre que lo diferencian del resto de los
animales?
4) 4) ¿Qué virtud
te gustaría alcanzar? ¿Cómo lo harías?
